Se presenta un hotel de gran sobriedad, caracterizado por una fachada de múltiples aperturas, que permiten el paso diáfano de la luz natural a las estancias del hotel. Su urbanidad queda reflejada en el uso de colores de gran sobriedad, como el gris, el negro y el blanco, jugando con los materiales principales en este edificio, el hormigón, el acero inoxidable, el vidrio y el mármol travertino. Destaca la gran escalera en zigzag del looby, realizada en chapa esmaltada negra, y que atraviesa el edificio superando cinco metros de desnivel. En su interior, conviven espacios de espera o descanso, o encuentros informales, marcados por su altura de dos o tres pisos.

Las Salas de reunión panelables dotan de gran flexibilidad y capacidad variable de las mismas, con grandes prestaciones de confort acústico.