El proyecto está compuesto por dos torres diferenciadas que mantienen un sutil diálogo entre sí. A pesar de que ambos edificios presentan un claro contraste en cuanto a formas, en conjunto logran una relación armónica y complementaria. Los edificios – de 110 de altura cada uno de ellos – gozan de una fuerte carga simbólica, ya que emulan a las históricas torres venecianas que dan paso al recinto ferial de plaza España de Barcelona.

La torre hotel (PB+25) se ha diseñado mediante una forma orgánica, siendo su percepción cambiante a medida que se la rodea. Dada la dificultad constructiva provocada por la geometría del edificio, la fachada se ha dividido en dos pieles. La interior es un cerramiento estanco a base de una solución ligera de muro cortina con paneles de aluminio y cristal, ideada para garantizar los requerimientos acústicos, térmicos y de estanqueidad. Por otro lado, la fachada exterior se plantea como una segunda piel que otorga textura y geometría variable a la torre. Su piel está compuesta de tubos independientes de aluminio sujetos por sus extremos mediante rótulas que permiten la torsión deseada. La relación entre rótulas, tubos de aluminio y la estructura que los sujeta, posibilita que el proyecto se adapte de forma continua y reglada en toda la superficie de la fachada, expresando rotación, traslación y crecimiento a medida que va subiendo en altura. De esta manera, la torre queda divida en tres partes: la geometría de las dos primeras partes sólo rota y se traslada de forma variable, mientras que en la tercera, la planta se deforma y se escala para aumentar la superficie y el perímetro de la torre.

El edificio de oficinas (PB+22), de geometría ortogonal, colocado en posición perpendicular al eje vertebrador de Plaza Europa (a 30º respecto de la Gran Vía) se convierte en un final para la plaza y dialoga con el límite situado de forma simétrica al otro lado de la Gran Vía (dos torres ortogonales perpendiculares a este eje). Este hecho se hace todavía más patente al verse cortado el núcleo de las oficinas a su llegada a fachada, por un plano vertical invisible, coincidente con el eje principal del proyecto de plaza Europa. La percepción de torsión y traslación generada por el hotel se complementa y tiene respuesta en la segunda torre de oficinas. Se trata de un volumen, a primera vista, puro, provisto de un muro cortina de vidrio ligeramente retranqueado respecto al forjado, pero cuyo núcleo vertical de color rojo y situado en el lateral de la planta, también con forma orgánica, se convierte en reflejo de la torre-hotel. Entre ambas torres, y conectándolas, se erige un atrio común. Su singular aspecto, junto con sus 110 metros de altura y los 80.108 metros cuadrados de superficie total construida, convierte este proyecto en uno de los hitos de la nueva plaza Europa, en la ciudad de L’Hospitalet de Llobregat y con una clara presencia en el ‘skyline’ barcelonés, en sus accesos al aeropuerto.

El proyecto dispone de tres usos principales, claramente diferenciados: uso hotelero, uso de oficinas y uso comercial. El programa hotelero, con 344 habitaciones se distribuye en 28 plantas, mientras que el programa de oficinas, distribuido en PB+22 y 2 plantas técnicas, se ubica en plantas diáfanas y de gran luz estructural. El programa comercial se ubica dentro de la parcela destinada a oficinas, en la planta baja, consolidando la fachada que delimita el parque y cerrando así el anillo comercial de Plaza Europa.